Un día cualquiera, me sorprendí mirando por la ventana... observando el cambio sin sentirme parte de él... observando como las hojas de los árboles se dejaban llevar por el aire, mimetizándose con su movimiento... haciendo visible lo invisible... y eso me hizo pensar que, muchas veces, nuestros más efímeros gestos o acciones no pasan desapercibidos, precisamente porque hay alguien capaz de comprenderlos, apoyarse en ellos y darles forma. Entonces me doy cuenta de que sí que formo parte de ese cambio... y que, gracias a él, soy una especie de puzzle formado de los cachitos que la gente que he conocido a dejado en mi: energía, alegría, amor, tristeza, pereza, coraje, tolerancia, risas... todo... y me siento bien, me siento libre... me gusta pensar que todas las personas a las que quiero, he querido y querré, están conmigo, ya que han contribuido... de una forma u otra... a ser lo que soy... incluso aquellas que me hicieron daño, tambien han puesto su granito de arena en mí... y no lo cambiaría por nada, porque hasta los momentos más dolorosos, me han ayudado a aprender a disfrutar con más intensidad los buenos.Un abrazo,
Str.